Giammattei toma posesión en Guatemala con el reto de combatir la corrupción y el hambre

Este 14 de enero tomará posesión del país un médico de profesión que, tras 20 años de vida política, consiguió el puesto público más alto de ese país, también azotado por la violencia, la pobreza y la desnutrición infantil

Giammattei toma posesión en Guatemala con el reto de combatir la corrupción y el hambre

AA - Decenas de personas trabajan a toda máquina en el arreglo y limpieza del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, situado en el centro cívico de Ciudad de Guatemala. El edificio albergará este 14 de enero la toma de posesión presidencial de Alejandro Giammattei Falla, quien asumirá la presidencia del país.

El nuevo mandatario guatemalteco, nacido en 1956, es un médico de profesión que, tras 20 años de vida política, consiguió el puesto público más alto de ese país centroamericano, azotado por fenómenos como la corrupción, la violencia, la pobreza y la desnutrición crónica infantil.

Giammattei —un político descrito como “centro-derecha”— sucederá en la presidencia a Jimmy Morales, un cómico de profesión que ganó las elecciones en 2016 de manera arrolladora. Morales logró la presidencia debido a un hartazgo generalizado de los guatemaltecos hacia la corrupción, el cual acompañó con promesas electorales de cambio que nunca llegaron a materializarse, según sus críticos.

La corrupción es la norma en Guatemala y el presidente Morales más bien empeoró la situación: el índice de percepción de la corrupción es el más elevado en la historia guatemalteca, y el 76% de la ciudadanía rechaza al presidente saliente.

Una de las peores decisiones de Morales en torno a la corrupción fue la expulsión del país de la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG), una instancia promovida por Naciones Unidas que, entre 2015 y 2017, expuso a más de 160 corruptos, entre ellos empresarios, altos funcionarios de gobierno, ministros, diputados e incluso al expresidente Otto Pérez Molina y a su vicepresidenta Roxana Valdetti, quienes fueron procesados legalmente por un entramado de desfalco al Estado bautizado como 'La Línea'.

Irónicamente, el presidente entrante, Giammattei, no es partidario de la CICIG, debido a que fue procesado por este organismo por haber participado en la operación ‘Pavo Real’, cuando era director del sistema penitenciario guatemalteco. 

Se trata de una operación mediante la cual se contuvo un motín que se presentó en el penal Pavón en el año 2006. En esta, alrededor de 3.000 militares y policías ingresaron a la prisión para intentar recuperar el control de la cárcel y murieron siete reclusos.

En 2010 Giammattei se entregó a la justicia y pasó 10 meses preso, en uno de los episodios que más empaña su hoja de vida.

Aparte de la corrupción, Morales le deja a Giammattei uno de los 10 países más violentos del planeta, con uno de los peores índices de desnutrición infantil —según Naciones Unidas—, así como una pobreza con índices deplorables: 6 de cada 10 guatemaltecos viven en la pobreza, mientras que el 23% de la población vive en extrema pobreza.

Giammattei también hereda un poder judicial y legislativo debilitado y sin credibilidad, mientras que deberá seguir trabajando, continuando con la política de Morales, en el reposicionamiento del poder militar, que se vio vinculado a masacres durante la dictadura del general Efraín Ríos Montt.

"A cinco días que entregue Jimmy (Morales), la historia recordará que en su gobierno se criminalizó a defensores de derechos humanos, a quienes luchamos contra la corrupción y se retrocedió en el sistema de justicia. Su legado es un Estado capturado”, expresó Thelma Aldana, exfiscal general, quien actualmente se encuentra exiliada.

En palabras de muchos guatemaltecos, el país continúa con los mismos retos de hace dos décadas. “En los últimos cuatro años se registró un alarmante incremento de la pobreza, la desnutrición, la corrupción y la inseguridad que, sumados al debilitamiento de la infraestructura vial y la red hospitalaria y educativa, han hecho que Guatemala siga siendo un modelo de subdesarrollo para el mundo”, criticó Fernando Barillas, exvocero del gobierno guatemalteco.

Las promesas de Giammattei

Giammattei no hizo grandes promesas electorales. En cambio, sedujo al electorado con la propuesta de construir un tren de alta velocidad y un oleoducto, así como de abrir el país a la inversión extranjera, dinamizar la infraestructura y mano dura contra la delincuencia.

Este médico logró llegar a la presidencia luego de haberse presentado como candidato en cuatro ocasiones, lo cual también ha suscitado la pregunta sobre quién ha financiado estas campañas de forma permanente.

Aunque Giammattei en su última campaña no se refirió mucho al tema de la migración, lo cierto es que su administración enfrentará otro problema, y es que entre septiembre de 2018 y agosto de 2019 aproximadamente 250.000 guatemaltecos intentaron ingresar a Estados Unidos de manera ilegal, según datos de la Patrulla Fronteriza estadounidense y de su departamento de migración.

La cifra es alarmante porque creció exponencialmente el porcentaje de menores no acompañados con rumbo a cruzar la frontera estadounidense. De acuerdo con datos norteamericanos, fueron 27.000 en 2019, 22.000 en 2018 y 15.000 en 2017. Un éxodo en crecimiento.

Giammattei también encontrará en materia migratoria otra “herencia envenenada”. Morales convirtió a Guatemala en un “tercer país seguro”, bajo presión de Donald Trump, para migrantes que buscan pedir asilo en Estados Unidos. Incluso, Giammattei criticó el acuerdo entre Morales y Trump firmado de forma poco transparente en la Navidad pasada.

Por ahora, el discurso que el presidente electo dé en su toma de posesión este 14 de enero puede que dar luces sobre lo que será su gobierno.

Plaza Pública, uno de los principales medios de comunicación de investigación periodística, se adelantó en un análisis sobre Giammattei: “Es casi predecible que el discurso inaugural del presidente electo Alejandro Giammattei articulará ideas como las de soberanía, nación, patria, libertad, independencia, unidad nacional. Estos elementos, propios de una ideología de derechas, se conjugan con el pragmatismo que caracteriza a estos grupos. Lo que significa que la agenda legislativa intentará alejarse de aspectos polarizadores, conflictivos y divisorios”. (AA).



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