La pugna entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos

El hecho de que surjan diferencias de opinión hasta conflictos en muchas cuestiones recientes a pesar de la asociación estratégica entre los dos países ha conllevado importantes signos interrogativos en relación a los equilibrios internos en el Golfo

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La pugna entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos

Un análisis de Can Acun, investigador de Política Exterior / SETA

La tensión entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) ocurrida durante las negociaciones relativas a las cuotas de producción petrolera de los principales productores del petróleo del mundo llamadas “OPEP+” han destapado los problemas entre ambas naciones.

El hecho de que surjan diferencias de opinión hasta conflictos en muchas cuestiones recientes a pesar de la asociación estratégica entre los dos países ha conllevado importantes signos interrogativos en relación a los equilibrios internos en el Golfo Pérsico.

La formación ad hoc OPEP+ integrada por los miembros de la OPEP más Rusia procuraba mantener los precios del petróleo a cierto nivel regulando el equilibrio entre oferta y demanda desde hacía largo tiempo. A medida que los productores del petróleo de esquisto en EEUU incrementaban la producción, los miembros de la OPEP+ sufrían el dilema entre la pérdida de la cuota de mercado y la estabilidad de precios. Esta vez, los socios habían podido continuar con esta cooperación de una manera u otra.

El intento de los EAU de subir muy por encima de la cuota de fabricación que se le impone parece que ha enojado considerablemente a Arabia Saudí. Tras las críticas del ministro saudí del Petróleo contra los EAU de una forma insólita continuaron los intercambios de acusaciones.

Muchos analistas aseguran que el problema no se origina de las cuotas de producción, sino que también está surgiendo una enorme tensión entre los dos estados. Parece que las partes han empezado a discrepar en la cuestión palestina y temas como Qatar y Yemen.

Evidentemente durante la gestión de Trump se trataba de una coalición formada por EAU y saudíes bajo la coordinación de Israel y los sionistas. Actuaban con los miembros de la coalición en todas las cuestiones estratégicas concernientes a la región. El emiratí Mohammed Bin Zaid y el príncipe heredero saudí Mohammed Bin Salmán, presuntamente bajo la influencia de aquél, sobresalían como los artífices de esa política. Sin embargo, mientras los intereses de Israel y EAU se configuraban delante de Riad, aumentaron las reacciones dentro del reinado. Hubo discrepancias graves en las cuestiones de Palestina y Yemen. Tras la caída del gobierno de Netanyahu a raíz de la derrota de Trump la coalición quedó dispersada. Los saudíes empezaron a poner por delante sus propios intereses. Se abandonó la posición proisraelí en la cuestión palestina; se normalizaron las relaciones con Qatar. EAU se retiró de las operaciones militares contra los hutíes en Yemen. Los saudíes acusaron a los emiratos de apoyar el frente meridional secesionista. Todo eso surgió más notablemente tras la reunión de la OPEP+.

Por supuesto que no hay que pensar que los dos estados se vuelquen en una espiral de conflictos gran envergadura, pero podríamos anticipar que Arabia Saudí actúe colocando sus intereses en el centro y adopte posiciones de diversidad en muchos temas. Se podría valorar que Bin Salmán saldría desgastado mucho más de este proceso y le pasarían la factura.



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