Las fuentes en Turquía: testigos de la historia

Será injusto si consideramos que las fuentes, el índice de la estética turca, como estructuras que simplemente proveen de agua

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Las fuentes en Turquía: testigos de la historia

Seguimos narrando el viaje del agua por Anatolia; las civilizaciones fundadas al lado del agua, obras sobre el agua y la cultura que se desarrolló mediante el agua. ¿Es un objeto que forma la base de la cultura o un sujeto sin el cual no pueden existir los seres vivos? Como dijo Tales de Mileto, el primer sabio de la Edad Antigua, el agua es la esencia del todo. Es imprescindible no sólo para los vivos, sino también para los seres no vivos. Si uno de los recursos improducibles es el agua, el otro es la tierra. Es enorme el papel del agua en la destrucción de las rocas, la formación de la tierra, y su conversión en un recurso vital. Dicho de otra forma, el agua es imprescindible para la formación y la continuidad de la naturaleza.

No es nada sorprendente que el agua de tanta importancia para vivos y no vivos tenga un lugar aparte en todos los cultos. En las religiones politeístas y en el monoteísmo, el agua siempre conserva su importancia. Los turcos eran monoteístas antes de convertirse al Islam. Es colosal la importancia del agua tanto en su fe, como en su vida cotidiana. Por lo mismo, apartan un lugar extenso al agua en sus leyendas. “El génesis” cuenta que el mundo está formado del agua. Tengri (Dios del cielo) forma las montañas estrujando con un lazo los pedazos de tierra sobre el agua, y de esta forma nace la vida. Los ríos y los arroyos son el paraíso, son sagrados para los turcos. Esta leyenda dice que la vida empezó en el agua.

Tras convertirse al Islam, los turcos descubren que el Noble Corán decía: “Nosotros hemos creado del agua todo lo que está vivo”. La esencia del todo es el agua. Se compaginan las creencias vieja y nueva. Porque el Islam atribuye importancia al agua y la limpieza como cosas imprescindibles en nuestras vidas y en la fe. Hay otro punto de vista aparte. Proveer de agua sin esperar favores mutuos a la gente es una cosa muy grande y buena acción. Y de esta forma nacen los acueductos, baños, fuentes y fontanas para ablución en la cultura turca. Las fuentes tienen un lugar importante.

Las primeras fuentes hechas por los turcos en Anatolia eran obras acuáticas funcionales lejos de la suntuosidad. Tal como ocurre con las fuentes griegas antiguas en Anatolia Occidental. Una de las fuentes más viejas de la arquitectura turca es una que se encuentra en un complejo de la época artúquida en Mardin. Las fuentes, que se hicieron importantes en términos arquitectónicos en la época selyúcida, eran construídas comúnmente en los patios de madrazas, mezquitas y posadas, y al borde de las rutas.

La fuente más llamativa de los selyúcidas es la que se encuentra en la Madraza del Cielo en Sivas (Gök Medrese). Se hacían fuentes de la misma manera en tiempos del Estado Selyúcida de Anatolia. La fuente de la Madraza de Doble Minarete en Erzurum es la más grande que ha podido llegar hasta nuestro tiempo.

Los turcos construyen gran número de fuentes y fontanas como una buena acción y por conocer muy bien lo que significa el agua para la vida. Estas fuentes pueden ser encontradas al borde de las carreteras principales. Hay fuentes de plazas y barrios. La gente no sólo compensa su falta de agua, sino que también socaliza con otros. Hay diversas fuentes en Anatolia, desde la “fuente de la separación” erizadas en sitios donde se daba el adiós a los ejércitos o viajeros; “fuentes del pastor” cuyo lugar no se conoce por ninguna otra persona que los pastores en la parte rural. Fuentes de rincón, de mezquitas, fuentes de ablución, fuentes monumentales. Hasta se hacen abrevaderos para gatos, perros y aves.

Las fuentes de la época otomana eran simples y recatadas en Anatolia; las de Estambul eran suntuosas y pretenciosas. Porque Estambul era la capital. La fuerza y la majestuosidad del estado se reflejaban a las fuentes como pasa con todas las edificaciones de la época. El acervo de los siglos y la maestría en el mármol y la piedra se transforman en la estética de las fuentes.

Tras la conquista de Estambul, aumenta la población de las ciudades. Comienzan a ser construidas fuentes con depósitos, y son cubiertas con una bóveda o cúpula. Se añaden “aleros” para proteger a las personas de la lluvia. A medida que pasa el tiempo, las fuentes se hacen más grandes para decorar las calles y plazas de Estambul. Parecen como mansiones con sus aleros amplios y pretenciosos. Con sus inscripciones y ornamentaciones nutridas las fuentes empiezan a tener un lugar importante entre las edificaciones otomanas.

En las ornamentaciones de las fuentes se pueden ver ejemplos de la caligrafía “hat”, diseños geométricos y plantas. Como la religión prohíbe dibujos humanos y esculturas, las fuentes eran adornadas con hojas, flores, platos de verdura, conchas de ostra, líneas de vaivén. Las fuentes hechas de mármol o piedra llevan también una inscripción. Se trata de la persona que hizo construir la fuente o unas palabras que enaltecen a esa persona en la caligrafía más hermosa de la época. Pero son escritas de arriba hacia abajo para crear el efecto del agua que corre.

Además de suministrar el agua de importancia vital, algunas fuentes otomanas se transforman en monumentos con su material, ornamentación y artesanía. La más llamativa es la Fuente de Ahmet III entre la Puerta de Entrada del Palacio de Topkapi y Santa Sofía. En esta fuente construida en forma de un quiosco de agua se encuentran las huellas de un diseño distinto con su alero amplio y ornamentaciones. La Fuente de Ahmed III, cuyo arquitecto es desconocido, está adornada con flores en un florero y frutas en un plato. Es la primera obra en que se observan los efectos extranjeros en la arquitectura otomana con su diseño, grandeza y adornaciones.

La Fuente Alemana, que es un símbolo de amistad en la Plaza de Sultanahmet, es una de las obras más bonitas de Estambul. La fuente hecha por el emperador alemán y llevada a Estambul es llamativa con su arquitectura distinta. El interior de la cúpula está adornado con mosaicos dorados.

Tras la llegada de los turcos a Anatolia empiezan a construirse gran diversidad de fuentes. Estas estructuras diminutas son el documento de cómo evoluciona la arquitectura dentro de la historia. Será injusto se consideramos que las fuentes, el índice de la estética turca, como estructuras que simplemente proveen de agua. Son efectivamente unas obras de arte. Manifiestan también cómo han evolucionado el arte, el gusto y la tecnología.

Las fuentes de Anatolia son los lugares donde los muchachos y muchachas se ven por primera vez, donde platican los vecinos que esperan para llenar sus cubos con agua, frecuentados también por vendedores. No importa que estén en aldeas o ciudades. Son lugares para la socialización además de ser un lugar para suministarse agua. Son temas de canciones y cantos. Cumplen una misión enorme, con un significado sin precedentes.

Si un día se encuentran con una fuente así, un elemento importantísimo en la cultura turca, podrán beber agua para matar la sed. Entonces, no se olviden de recordar a la personas que hizo construirla.

Un programa preparado por Neslihan Değirmencioglu en la Voz de Turquía, TRT.



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