Las relaciones turco-rusas atraviesan momentos difíciles

Si Turquía y Rusia no pueden llegar a un consenso sobre Idlib, una nueva tensión puede producirse entre Ankara y Moscú

Las relaciones turco-rusas atraviesan momentos difíciles

Las relaciones turco-rusas atraviesan momentos difíciles

Las relaciones turco-rusas generalmente han sido fluctuantes a lo largo de la historia. No se puede decir que las relaciones entre los dos estados estuvieron en un muy buen nivel durante los años de la Guerra Fría. Turquía no tuvo mucho éxito aunque adoptó una política de estrechamiento de lazos con la Unión Soviética después del embargo de armas en las relaciones turco-estadounidenses en 1964. La disolución de la Unión Soviética tras el fin de la Guerra Fría presentó una oportunidad para recuperar las relaciones entre Moscú y Ankara, pero los desarrollos y las crisis registrados en los Balcanes, el mar Negro y el Cáucaso impidieron la recuperación. En aquel período, ambos países buscaron un nuevo papel en el nuevo orden mundial después de la Guerra Fría, por lo tanto las relaciones no llegaron al nivel deseado.

Con el comienzo de los años 2000, Turquía y Rusia tuvieron el esfuerzo de establecer sus relaciones en una plataforma más racional. Aunque Moscú consideró a Ankara como su rival, la evaluó también como un socio con que se tenía que cooperar en muchas esferas desde la energía hasta el comercio. De su lado, Ankara prefirió establecer una estrecha relación con Moscú ya que Rusia era un vecino potente y le necesitaba sobre el gas natural y también con miras a desarrollar una política a favor de la solución en las cuestiones geopolíticas en la región. Al final, Turquía y Rusia establecieron asociaciones y cooperaron en numerosos ámbitos, y así empezó el período de acercamiento.

Pero el estallido de la crisis siria hizo que los dos países rivalizaran entre sí en la primera etapa, sin embargo en las etapas posteriores, llevó a estos países a una cooperación. Primero el derribo de un avión de caza ruso por Turquía por haber violado el espacio aéreo turco en 2015 desató una profunda crisis entre los dos países. A consecuencia de la diplomacia ejecutada recíprocamente en 2016, se volvió a lograr una conciliación. Desde aquel año hasta el presente, Turquía y Rusia llevan a cabo un acercamiento estratégico. Sin embargo, el apoyo que Rusia entrega al régimen sirio en los últimos meses en Idlib, uno de los últimos bastiones de la oposición siria, y sus propios ataques aéreos causaron el cuestionamiento de las relaciones turco-rusas.

Claro que los lazos entre los dos países no son limitados con Siria. Moscú adelanta que Turquía no cumple con sus responsabilidades originadas del acuerdo de Sochi sobre Idlib y quiere eliminar propiamente a los elementos radicales en Idlib. A su vez, Turquía sostiene que los ataques del régimen de Asad deben ser detenidos para cumplir con dichas responsabilidades. Por lo tanto, no parece muy posible que Turquía tenga éxito en Idlib con tal de que continúen los ataques.

Esta situación puede provocar una nueva crisis entre Moscú y Ankara, y el acercamiento entre los dos países puede volver a entrar en un período estacionario.

El Gobierno turco hace hincapié en los intereses comunes de los dos países para que las relaciones no tengan una nueva crisis. Lo más destacado de ellos es la cuestión de los S-400 que más acercó a los dos países el uno al otro en el período reciente. Ankara opina que da una gran importancia a las relaciones con Rusia comprando los sistemas de defensa rusos S-400 pese a las objeciones de Estados Unidos. Además, se expresa que Turquía y Rusia cooperarán en el área de industria de defensa. Por otra parte, los dos países ejecutan un proyecto conjunto para compensar la necesidad de energía nuclear de Turquía, y con este proyecto, Rusia desea demostrar su capacidad sobre la energía nuclear. Estas dos acciones contribuyen a la economía rusa que está en una mala situación. Parece que los dos países se necesitan mutuamente sobre la energía. Turquía es uno de los compradores más importantes del gas natural ruso. Por este aspecto, es un cliente valioso. Pero al mismo tiempo, Ankara tiene una posición de importancia estratégica en el suministro del gas ruso a Europa a través de Turquía. Por lo tanto, hay una dependencia mutua. Turquía es un destino de vacaciones baratas para los turistas rusos. Rusia ocupa la primera posición en las cifras anuales de turistas que llegan a Turquía.

El asunto de Siria es uno de los puntos en común más importantes entre los dos actores a pesar de que tienen desacuerdos. En una plataforma diplomática sin Turquía, no parece posible que Rusia logre políticamente una estabilidad sostenible sobre Siria aunque declare la victoria militar. Causar la muerte de más civiles en Idlib y obligar al pueblo local a ir hacia Turquía desplazándolo no es una estrategia inteligente para Moscú. De lo contrario, éste puede ser más costoso para Rusia. En las últimas semanas, EEUU comenzó a verlo como una oportunidad y dio algunos pasos que romperían el acercamiento turco-ruso sobre Idlib. EEUU anunció que estará al lado de Turquía sobre Idlib.

Si Turquía y Rusia no pueden llegar a un consenso sobre Idlib, una nueva tensión puede producirse entre Ankara y Moscú, y el acercamiento registrado en los últimos años puede ser invertido. Por lo tanto, Idlib es una de las pruebas más importantes de las relaciones turco-rusas y no es muy fácil de resolver esta cuestión. Rusia debe desistir lo antes posible de sus peticiones maximalistas en Idlib y detener los ataques del régimen para mantener sus relaciones estratégicas con Turquía.

*Programa preparado por el escritor, docente Murat Yeşiltaş, el director de Investigaciones de Seguridad de la SETA



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