El sacrificio: acercarse a taqwa, principio y virtud

El sacrificio no sólo es un compartimiento material, sino también de sentimientos

El sacrificio: acercarse a taqwa, principio y virtud

El sacrificio: acercarse a taqwa, principio y virtud

 

Análisis de Prof.Kudret Bülbül, decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Yıldırım Beyazıt, Ankara

 

La vida es una maratón, un ajetreo. La ansiedad por ‘conseguir’ cosas, llegar a unas cosas, un continuo esfuerzo. Tal vez conseguimos muchas cosas en la vida, pero siempre se nos queda una picadura eterna. Mientras nos apresuraremos continuamente con la presión de conseguir, queremos parar de vez en cuando y concentrarnos en nuestros seres queridos. Quién de nosotros no quisiera recordar y dejarse impregnar los valores que nos hacen nosotros, lo que perdemos entre los ondeos modernos, posmodernos y posrealistas, lo que no hemos podido transferir al futuro, a nuestros hijos…

Las fiestas son tiempos así. Tiempos de frenar, desacelerarse y purificarse en medio del ajetreo de la vida.

El sacrificio es una tradición de cuatro milenios. De nuevo estamos disfrutando de un nuevo Eid al Adha y un nuevo sacrificio. Según las fuentes arcaicas, el profeta Abraham aceptado por las tres religiones divinas – judaísmo, cristianismo e islam – vivió en los años 2.000 a.C. Abraham quería sacrificar a su hijo Ismael por Allah para demostrar su fidelidad. La tradición de sacrificar reses continúa desde el primer cordero sacrificado al certificarse la fidelidad de Abraham desde hace cuatro mil años. Qué felicidad para aquel primer cordero y otros animales sacrificados, porque sus vidas a lo mejor sirven para la tradición más arraigada, más santa del mundo, para la virtud y principios.

El sacrificio es un compartimiento. Ayudarse. Es una tradición que el reparto de la carne de la res cortada en los Eid al Adha entre los necesitados es como un rito colectivo a nivel global. En otros tiempos, el corte de animales y el reparto de la carne entre los necesitados como una expresión de gratitud son fomentados.

Puede ser que el sacrificio sea un llamamiento de las épocas en una era en que el hombre moderno busca deleites individuales de una forma hedónica, en que vivir por otros y compartir las ganancias con los mismos es visto como una costumbre de los tiempos antiguos.

El sacrificio es recordar. Son lazos de la gloria. El sacrificio no sólo es un compartimiento material, sino también de sentimientos. Es recordar a Allah porque el sacrificio está dedicado a Él. En el caso de la fiesta religiosa, es recordar a nuestros compañeros, padres y a nuestros seres queridos que viven con nosotros o ya fallecidos. Es pasar tiempo con nuestros más valiosos a quienes omitimos dentro del ajetreo de la vida moderna. A lo mejor, los que están inmersos en la vida activa, no podrán notarse el valor de recordar. Y quienes esperan que alguien llame a sus puertas a lo largo del año. Los que desean que sus hijos vuelvan para besarles la mano. ¿Podemos calcular el valor de las fiestas para ellos? El sacrificio es ser el protector de los que no tienen a nadie. Sin duda, el sacrificio comienza en nuestro entorno en términos de compartir y festejar. Pero no tiene un límite. Porque el alma no tiene un límite. Se extiende de las visitas a ancianos, huérfanos, trasladar el sacrificio hacia países lejanos y compartir los problemas de los necesitados.

El sacrificio es acercar a la purificación, taqwa (bondad, virtud). El sacrificio es acercarse, expresar los sentimientos de gratitud y obsequiar. Un medio para acercarse a Allah. Se expresa tan bonito en el versículo: “Ni las carnes, ni las sangres de los sacrificios llegan a Allah. A él llegan vuestro taqwa (buena voluntad, sinceridad y conciencia de responsabilidad). Así pues vuestro Dios es el Dios Único; someteos todos a Él. Y dad la buena nueva a los humildes”.

¿No son esto lo que necesita la humanidad en oriente y occidente? Estar cerca del carácter, valores, virtudes, compartimiento, actuar con la buena intención, sinceridad y responsabilidad. El sacrificio significa muchas cosas para el hombre que se esfuerzo por vivir dentro de la escasez en la sociedad oriental; para el hombre aislado y perdido en soledad en las sociedades occidentales.

El sacrificio es una renuncia, un abandono. El sacrificio es poder sacrificar todo en caso necesario incluyendo los bienes y la vida. Acercarse a Allah, no es solamente acercarse a su presencia. Es acercarse a todo lo que nos lleva a Él y alejarse de todo lo que nos aleja de Él. Es renunciar a todo lo que nos priva de la justicia, bondad, hermosura, compartimento, aislamiento. El sacrificio es calcularse la mente, conciencia y posibilidad. Rendirse a una voz muy allá de la lejanía, una justicia muy allá, que no explica todo dentro de la vida física, intereses y beneficios, mirar la vida desde el punto de vista de la conciencia y posibilidades.

El sacrificio es una rendición. Lo principal para el hombre es actuar unificando lo legítimo, con lo halal y razonable. Porque no todo lo que sea legal puede ser legítimo, no todo lo que sea legítimo puede ser halal, no todo lo que sea halal puede ser razonable. Se busca la legalidad en el derecho, legitimidad en la sociedad, halal en el islam, razonable en el alma y conciencia. Pero, en la vida cotidiana llevamos tendencias contrarias muchas veces. Nos cuesta muchas veces rendirse a la justicia, bondad, virtud y dones. Si nos rendimos a todo ello sin dolernos por muy doliente y pesado que sea, no sé si tendremos algún problema sin solución en la familia de la humanidad.

Si pudiéramos rendirnos a la religión, mientras nuestros sacrificios se rinden a la orden divina desde hace 4.000 años.

El poeta Abdurrahim Karakoç cuenta tan bonito la finura de nuestro cuello ante la justicia y toda esta hermosura en su poema “No dueles”.

“Las rutas son largas, finas son las rutas / Se recortan las rutas cuando viene el amor / échate y seas un sacrificio como Ismael / que el cuchillo no tenga duelo de ti”.

Felicito su Eid al Adha deseando que todos ustedes queden cerca del carácter, valores y taqwa, se rindan a la verdad, vivir con el sentimiento de justicia. Los problemas se disminuyen cada vez que son compartidos; las felicidades se aumentan cada vez que se comparten. Deseo que disfrutemos de una fiesta en que se reducen los duelos, aumente la paz y las almas tengan felicidad entre toda la humanidad.

Análisis de Prof.Kudret Bülbül, decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Yıldırım Beyazıt, Ankara



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