Genocidio de Ruanda

El genocidio de Ruanda, antes de Bosnia, es probablemente el último genocidio encontrado en la historia de la humanidad

Genocidio de Ruanda

 

En la presente Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio ratificada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948, se entiende por genocidio cualquiera de los actos siguientes, “perpetrados con intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”: a) matanza de miembros del grupo; b) lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción total o parcial; d) medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.

De hecho, no había ningún concepto en la literatura como genocidio hasta que el judío polaco, Raphael Lemkin, intentara definir el plan de destrucción sistemática de la Alemania nazi contra los judíos en 1944. Lemkin utilizó por primera vez el concepto “genocidio” al unir la palabra griega “geno” (en sentido raza/tribu) con la palabra latina “cide” (asesinato). Aunque el concepto fue desarrollado originalmente para las prácticas inhumanas aplicadas por algunos estados occidentales, estos estados utilizan este concepto principalmente para estados no occidentales. Estoy tratando de llevar la palabra al genocidio de Ruanda basándose en la iniciativa de crear una comisión en Francia. El genocidio de Ruanda, antes de Bosnia, es probablemente el último genocidio encontrado en la historia de la humanidad.

El fondo histórico: el mismo clásico también de Bélgica: Divide y Conquista

La historia de Ruanda, de hecho, no es diferente de la historia de muchos otros países que se colonizaron. Primero se colonizó por parte de Alemania. Después de que los alemanes perdieran la Primera Guerra Mundial, esta vez Bélgica ocupó Ruanda. El método de colonización de Ruanda no fue diferente de otros estados. Lo que Bélgica hizo en Ruanda es otra versión de la política de Inglaterra de “dividir para gobernar”. También Bélgica, como se ve en muchos otros países imperialistas, siguió una política de apoyar a las minorías para sus órdenes imperiales. Para este propósito, Bélgica mantuvo la estrategia de solidaridad, iniciada por Alemania, con los tutsis contra los hutus y la hipótesis de que los tutsis fueron superiores de los hutus según el cráneo. Así, se creó tensión entre las tribus tutsis y hutus, que antes convivieron juntos dentro de la paz desde hacía siglos.

Como resultado de esta política “divide y gobierna” de Bélgica, el país se rigió bajo presión por la minoría tutsis hasta su independencia. Cuando Ruanda obtuvo su independencia en 1961, la administración pasó a manos de los hutus. Después de los 1950, Bélgica comenzó a apoyar a los hutus. Esta vez, los hutus, actuando con la opresión de muchos años, aplicaron a los tutsis lo que se hizo a ellos.

1994: 1 millón de masacre…

La tensión y los conflictos entre la minoría tutsis y la mayoría hutus continuaron hasta el año 1994. El entonces presidente ruandés de la etnia hutu, Juvénal Habyarimana, se sentó a la mesa de paz con los tutsis en 1994. Y dos tribus llegaron a un acuerdo. Según el acuerdo, los tutsis participarán y tendrán voz en la administración del país. Pero Habyarimana fue asesinato con el derribo de su avión.

Y los hutus, que acusaron a los tutsis por la muerte del presidente, comenzaron a masacrar brutalmente. Alrededor de un millón de tutsis y hutus moderados fueron masacrados solamente en cien días, es decir promedio 10 mil personas en un día. En la masacre, apoyada por los oficiales del gobierno y los medios de comunicación, los hutus radicales masacraron y quemaron a centenares de personas con chafarotes por no haber tenido armas de fuego y además violaron a las mujeres. Las tarjetas de identificación dadas por Bélgica para dividir los tutsis y hutus causaron que los tutsis fueran identificados y masacrados fácilmente. El genocidio, después de cien días, acabó con la tomada del control de la capital ruandesa por parte del Frente Patriótico Ruandés (RPF), formado por los tutsis.

Una Naciones Unidas que retira sus tropas en lugar de proteger a los inocentes

Cuando inició el genocidio, se acantonaron 2.500 fuerzas de paz de las Naciones Unidas en Ruanda. El único abrigo de los tutsis en frente del genocidio podría ser la fuerza de paz de las Naciones Unidas. Pero la reacción de la Fuerza de Paz de la ONU no fue diferente de lo Bosnia y de lo Srebrenica en 1995. Con la resolución ratificada por el Consejo de Seguridad de las Naciones se bajó de 2500 a 250 la cifra de soldados. Como que el comandante de la fuerza de protección de cascos azules en Srebrenica, Thomas Karremans, entregó la ciudad y 25 mil personas, que se refugiaron a él, a los serbios en Srebrenica.

El papel de Francia…

El actual presidente de Ruanda, Paul Kagame, acusa a Francia y Bélgica de ser preparativo político directo del genocidio. Las víctimas del genocidio han demandado contra los dirigentes de estos países en Francia y Bélgica. La Iglesia Católica en Ruanda pidió perdón a los ruandeses por el papel desempeñado por la iglesia en el genocidio.

La Comisión Nacional para la Lucha contra Genocidio en Ruanda (CNLG) anunció en 2016 los 22 oficiales franceses de alto rango, entre ellos Jacques Lanxade, el jefe de defensa de las Fuerzas Armadas francesas, por “ser perpetrador y colaboracionista del delito de genocidio”. Los oficiales franceses fueron acusados de entrenar y suministrar armas a los autores del genocidio.

Francia inició una operación el 23 de junio de 1994 para formar una zona segura para los refugiados en el suroeste del país. Pero Francia limitó el progreso del Frente Patriótico Ruandés al suministrar armas y municiones a los perpetradores del genocidio en lugar de evitar el genocidio. El periodista francés, Saint-Exupery, alegó que la orden escrita de armamento a los hutus fue dada por Hubert Védrine, el secretario general del entonces presidente francés, François Mitterrand.

Y es horrible la declaración del ex presidente francés, François Mitterrand, en una entrevista concedida al diario Le Figaro en 1998: “En esos países, un genocidio no es tan importante”.

Finalmente, el actual presidente francés, Emmanuel Macron, ha decidido crear una comisión sobre el genocidio después de 25 años por las reacciones internacionales y las críticas de derechos humanos. Pero ahora hay criticas de que los nombres “aceptados” por Francia se encuentran en la comisión en lugar de los observadores imparciales sobre el tema.

El genocidio de Ruanda en el que se acusan Bélgica y Francia ocurrió hace 25 años. Y hace un mes la masacre de 50 musulmanes en la oración del viernes por parte de Brenton Tarrant en Nueva Zelanda. Muchas veces consideramos que el imperialismo ha pasado a la historia y el terrorismo racista blanco que yo lo denomino como “Tarrantismo”, ya ha desaparecido. Pensar así es probablemente es la necesidad de ser humano. Ya que deseamos que este tipo de masacres pase a la historia. Pero, no importa cuánto olvidemos, las intenciones imperialistas y los objetivos de las ideologías mortales son muy recientes. En cualquier caso, nos lo recuerdan. Hoy tienen un equipo técnico que puede derramar mucha más sangre que ayer. Y nosotros, como la familia humana, tenemos una tendencia a ver menos postura común, menos ver y menos reaccionar que ayer cuando la violencia es de origen occidental.

Programa preparado por el Prof. Dr. Kudret BÜLBÜL, el decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Yıldırım Beyazıt en Ankara

 



Noticias relacionadas