Costumbres y Tradiciones de los Turcos (29/2014)

Rituales del mes de Ramadán que refuerzan la solidaridad y unión entre el pueblo

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Costumbres y Tradiciones de los Turcos (29/2014)

El Ramadán es un período muy especial. Como habíamos dicho ya en los programas anteriores, el Ramadán es un mes en el que se viven muchos momentos bonitos como la cena de ruptura de ayuno, las pre-comidas, el alquiler de diente, la limosna y la caridad islámicas. El Ramadán es el tiempo en el que se refuerza la unión y solidaridad social y la ayuda mutua. Las costumbres y tradiciones aplicadas en Ramadán reflejan al mismo tiempo la mentalidad, filosofía de vida y los valores de los turcos.

Hay momentos que solamente se viven en el Ramadán. Por ejemplo la limosna islámica es algo que se da sin esperar algo en contra. Las siguientes palabras del Profeta Mahoma incentivaron al pueblo a dar limosna: “Una limosna a dar en secreto, modera la ira de Alá”. Al empezar el Ramadán, en los tiempos otomanos los ricos solían hacer abrir a los pequeños comercios “Libros de Zimem”, es decir, en este libro se escribían las cosas compradas por cuenta. El comerciante escribía en ello la deuda de las personas que compraban algo sin tener dinero. Las personas ricas visitaban luego de vez en cuando el comercio escogiendo al azar a algún cliente del libro para pagar su deuda. Así las personas pobres se salvaban de su deuda y ni el deudor se enteraba de la persona que pagaba su deuda ni la persona que pagaba se enteraba de la persona cuya deuda estaba pagando.

Un lugar muy importante de la limosna dada en secreto era la “roca de limosna”. Estas rocas suponían uno de los mejores ejemplos de la ayuda social. Las rocas se conocían como el símbolo de la nobleza y compasión. Las rocas de limosna tenían una magnitud de casi 2 metros y un hoyo y estaban colocadas generalmente frente a mezquitas, tumbas, librerías o en grandes plazas. Las personas que querían dar limosna iban a estas rocas después del atardecer y dejaban dinero en el hoyo. Luego las personas pobres cogían la cantidad que necesitaban de este dinero.

Estas rocas eran una parte imprescindible de la ayuda social mutua y un elemento de esperanza para los pobres. Las rocas tenían una importante misión en la sociedad. Gracias a ellas los pobres no mendigaban y los ricos no veían la persona a la que ayudaban. Es una aplicación que mientras asegura ayuda, al mismo tiempo no avergüenza a la persona que recibe la ayuda. Todas estas aplicaciones tienen un punto en común: aseguran la solidaridad social entre los ricos y pobres.

“La limosna más honrada es llenar un estómago vacío”, dijo que profeta, palabras que incentivaban a dar de comida a los pobres. En cada Ramadán los pobres se invitaban al menos una vez a una cena de ruptura de ayuno en la mansión de una familia rica. Y además un pobre podía tocar la puerta de una mansión así sin tener invitación y decir: “Soy el invitado de Alá y vengo para la cena de ruptura de ayuno”. Y nunca se veía mal si una persona hacía eso. Los dueños de la casa siempre recibían muy bien a esa persona. Los dueños preparan también una mesa para esas personas y le daban de la misma comida que también ellos comían.

Otro ritual de Ramadán contiene el entendimiento de que es mejor para la salud no comer mucho. Por ejemplo muchas personas solían hacer preparar caligrafías en las que se leían las siguientes palabras: “El que come poco será un ángel, el que come mucho se arruina” y la colgaban en una pared. Los que veían esta caligrafía comían poco y se levantaban de la mesa sin llenarse del todo. Así cumplían también con la recomendación del Profeta Mahoma de comer poco. Se entenderá mejor esta recomendación considerando que después estar sin comer todo el día, molestarían el estómago productos muy salados, con mucha grasa, harina o azúcar.

Uno de los rituales del palacio era elegir al cocinero real. Se solía ofrecer al sultán huevos con cebolla preparados por diversos cocineros. El sultán probaba todos y elegía a los huevos que le gustaron más. El cocinero que había preparado esos huevos cocinaba luego para el sultán durante todo el mes de Ramadán.

Otro ritual era que los encargados de estado distribuían en las fuentes públicas, que se encontraban en cada barrio, zumos fríos, limonadas o jarabes de frutas. En el período otomano salía jarabe durante todo el Ramadán de la famosa Fuente Alemana en la plaza de Sultanahmet. También hoy en día sigue esta costumbre, todavía se suele servir jarabe desde los grifos de la Fuente Alemana en días religiosos.

También el “alquiler de diente” es una bonita costumbre otomana. Después de la cena los dueños de casa daban a los invitados pequeñas bolsillas con monedas o regalitos. “Ustedes han comido de nuestra mesa, sus dientes se han desgastado por nuestra comida por ello les damos el alquiler de diente”, era el significado de estos regalos.

Esta costumbre se generalizó tanto en casas muy ricas como en otras partes del pueblo. Cada familia cumplía con esta costumbre a tal nivel que podía asegurar su situación económica. El primer alquiler de diente se dio en los tiempos del sultán Mehmet segundo, el Conquistador. Se cuenta que el sultán hizo colocar garbanzos de oro en el arroz del gran visir Mahmut Pacha.

El mes de Ramadán es el mes de amor y tolerancia. Cabe mencionar que hoy en día en ciudades grandes como Ankara y Estambul las municipalidades y familias ricas hacen preparar tiendas de campaña en las plazas grandes para dar cenas de ruptura de ayuno al pueblo. Esta misma costumbre la realizan también los turcos que viven en el extranjero. Hoy en día se reúnen en esas tiendas de campaña personas de diferentes religiones, culturas y naciones comiendo todos juntos la cena de ruptura de ayuno. El mes de Ramadán es tanto la voz del compartimiento como la voz de la amistad.

Acaban de leer el programa preparado por la Docente Doctor Fatma Ahsen Turan del Departamento de Filología Turca de la Facultad de Letras de la Universidad Gazi en Ankara.



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