Costumbres y Tradiciones de los Turcos (32/2014)

Creencias y rituales en la cultura turca en relación con el mal de ojo

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Costumbres y Tradiciones de los Turcos (32/2014)

El mal de ojo, denominado como “nazar” en turco, es una creencia muy generalizada tanto en las sociedades primitivas como en las sociedades desarrolladas. Se origina en el gusto por algo que trae consigo los sentimientos de envidia y malicia. El Profeta Mahoma dijo que el mal de ojo es un fenómeno cuya existencia no se puede negar. En el marco del Islam hay vías con las que uno puede protegerse del mal de ojo. Esas son las oraciones Fatiha, Ayet al-Kursi y Resullullah del Corán.

En Anatolia domina la creencia de que el mal de ojo puede suceder por vía verbal y también por vía visual. Esta frase demuestra muy bien la fuerza mortal del mal de ojo: “El mal de ojo puede llevar al camello a la caldera y al hombre a la tumba”. Las creencias acerca del mal de ojo y las medidas que se toman para protegerse de ello varían también hasta fuera de las sugerencias del Islam. En realidad, la mayoría de ellas datan de las antiguas creencias turcas antes de la existencia del Islam y siguen siendo preservadas hasta el día de hoy.

Entre el pueblo se cree que las personas que miran con el mal de ojo tienen características físicas muy similares. Se cree que esas personas son generalmente rubias, tienen ojos azules, tienen una dentadura defectuosa, son bizcos, tienen barba rojiza, tiene la nariz cerca de la boca, tienen grandes agujeros de nariz, tienen ojos hundidos, cejas unidas y una mancha en la esclera. El pueblo de Anatolia practica diversas aplicaciones para determinar a las personas que miran con el mal de ojo y para curar a las personas que sufren del mal de ojo.

Para protegerse del mal de ojo el pueblo suele utilizar materiales de jerigonza. Los artículos llamados “nazarlık” en turco, que son un tipo de amuleto hechos por esos materiales, se colocan en la ropa de niños y también de adultos, en las cunas de bebes, encima de las puertas y en una parte visible de alguna cosa a la que se pude mirar con el mal de ojo. Generalmente los amuletos son hechos de material del color azul o tienen la forma de un ojo. En los tiempos antiguos en Egipto estos amuletos se llamaban “Ojo de Horus” o “Ojo de Osiris”.

Algunos de otros materiales usados como amuletos en Anatolia son esos: cuentas con 7 agujeros, coral, ámbar amarillo, alumbre, marfil, diente de lobo, caparazón de tortuga, abeto blanco, olivo, la haya, castaño de indios, clavel, pepita de dátil de kaaba y granos de café. Todo aquello sirve para protegerse del mal de ojo a la persona que puede estar sometida a ello. Todos estos materiales se usan en su forma natural y de vez en cuando algunos se usan de forma combinada en un solo amuleto. Generalmente la parte básica de esos amuletos se forma de cuentas azules y de partes de los árboles que protegen del mal de ojo y aparte se usan también los demás materiales.

Otra manera de poder salvarse del mal de ojo es “verter plomo”. Esta tradición que se origina en Asia Central, se denomina como “Kut Kuyuv” entre el pueblo turquíco de los baskirios. Esto se hace de la siguiente manera: el plomo se derrite sobre fuego y luego se lo arroja en un recipiente lleno de agua que se mantiene sobre una vela colocada por encima de la cabeza de la persona que sufre de alguna enfermedad o un malestar por el mal de ojo. La persona toma un trago de esta agua. La mujer que sabe interpretar las formas que adquiere el plomo en el agua le dice a la persona el motivo de su enfermedad. Este método de tratamiento es muy generalizado en toda Anatolia. Siempre son mujeres las personas que aplican este tratamiento.

Los materiales que se usan a la hora de verter el plomo suelen ser iguales, solamente se distinguen en pocos casos. Se colocan los siguientes materiales en una bandeja: un trozo de pan, un recipiente con agua, una aguja, sal, un espejo, cebolla, ajo, azúcar, unas tijeras y el Corán. De vez en cuando estos materiales varían de una región a otra. Cada uno de estos materiales tiene un significado distinto. Por ejemplo sal simboliza la pureza, el azúcar la armonía, el espejo la iluminación y las tijeras simbolizan el acto de cortar y dejar atrás los problemas y las enfermedades.

El pan en la bandeja se da generalmente a los perros. Cuando el perro come el pan se le arroja también encima del perro parte del agua con plomo. Así se cree que el mal de ojo se transfiere al perro.

Otra cosa que se realiza casi en cada parte de Anatolia es quemar incienso. Quemar incienso se basa en el acto de quemar cualquier material en fuego y hacer que el humo producido tenga contacto con el enfermo. Desde hace tiempos muy antiguos quemar incienso es un método de tratamiento muy generalizado en el mundo turco y tiene una relación directa con la cultura de fuego que es un método de tratamiento, purificación y limpieza.

El material más importante de los inciensos aplicados en Anatolia es la semilla de harmal. En muchas partes de Anatolia la semilla de harmal se quema en un recipiente con un trozo de hielo y sal y el humo producido se hace respirar por el paciente. Además de la semilla de harmal, es posible añadir también otros materiales al incienso.

Amuletos se suelen colgar también en nuevos productos adquiridos como casas, muebles o incluso a los animales. Algunos de estos son iguales que los que se usan por los seres humanos. Para proteger los sitios como casas, jardines y campos del mal de ojo se suele colgar un amuleto encima de la puerta de entrada de estos lugares. Los amuletos pueden ser también cuernos de un aries, herraduras, caparazones de tortuga o cuernos de un ciervo. Todo aquello se usa mucho en Anatolia.

Las creencias en relación con el mal de ojo suponen un fenómeno social que existen en el marco del Islam pero se originan más en la vida psicológica y social y se alimentan por los antiguos rituales turcos.

Acaban de leer el programa preparado por la Docente Doctor Fatma Ahsen Turan del Departamento de Filología Turca de la Facultad de Letras de la Universidad Gazi en Ankara.



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