La yemení Marwa

La historia real de la estudiante yemení Marwa

La yemení Marwa

La yemení Marwa

La yemení Marwa

A veces exageramos mucho los problemas muy pequeños que enfrentamos… Podemos hacer insoportable la vida a nosotros mismos, a nuestro entorno y país viéndola sólo por aspecto de estos problemas. En tal situaciones, mantenerse alejados de los problemas, ver desde fuera el país donde vivimos contribuye a que hagamos una evaluación más saludable. En este marco, quiero compartir la historia real abajo para ver el sentido que tiene Turquía.

Turquía, pese a las situaciones extraordinarias que atraviesa, se convierte gradualmente en una base educativa. Durante mi período estudiantil, Turquía no era un país donde se podía buscar un futuro. Ahora, actualmente unos 150.000 estudiantes buscan su futuro en Turquía y en la lengua turca. Cuando se dice en una vez, los números sirven de un chal que cubre las historias legendarias por debajo de ellos. De hecho, la vida de cada estudiante es tristeza, pena, epopeya, esfuerzo, esperanza y búsqueda. La yemení Marwa, cuya historia voy a compartir para demostrar que Turquía es una expresión de entusiasmo y esperanza para estos jóvenes, es uno de estos estudiantes.

Oh, esto es Yemen, su rosa es el comino…

Yemen… Un país, que tiene costa al mar Rojo, el golfo de Adén y el mar de Omán y que sufrió casi en cada período de la historia debido a su situación estratégica. Por aspecto de nosotros, es una de las geografías por las cuales tuvimos más mártires debido a que la defensa por La Meca y Medina comenzó allí. Junto con Çanakkale, probablemente fue el lugar donde nuestra nación dolorosa lamentó y se preocupó más.

Un país que lloró por nuestras jóvenes de quince años. Parece que nuestras epopeyas, lamentos y dolores se grabaron en los corazones a lo largo de las generaciones por el número de mártires que tuvimos. Por eso Çanakkale y Yemen conmueven nuestras almas sensibles de una manera diferente.

 

Viaje hacia la esperanza…

Marwa es de tal país y de la capital yemení de Saná. Cuando buscaba el futuro como cada joven, se oscureció otra vez el futuro de su país debido a un conflicto interno en 2014. Los que hablaron en los períodos de golpe solamente fueron las armas y se olvidó de la humanidad. Ni se acordaron de los jóvenes ni de sus futuros…

Cuando miraba con tristeza hacia el futuro en mitad de una confusión que apareció como una pesadilla en su país en 2015, una luz iluminó el camino de Marwa. La Presidencia para los Turcos en el Extranjero y Comunidades Afines (YTB, por sus siglas en turco) le transmitió la información de que obtuvo el derecho a estudiar en Turquía. Debido a que la beca estadounidense Fullbright, la alemana Daad y la británica Chevening se suspendieron por la guerra civil en Yemen, las becas de Turquía son el único camino de salida acerca de la esperanza y el futuro para Marwa y los 150 estudiantes yemeníes. Ellos tienen un gran entusiasmo para ir a Turquía con el sueño de Turquía, luego volver a su país agotado y reconstruirlo.

Por una parte tienen esperanza pero por otra parte hay las duras realidades de la vida. Se cerraron las embajadas en Saná a causa de la guerra civil en su país, y la mayoría de ellas se trasladó a Yeda. No se realizan los vuelos de aviones por razones de seguridad. Tienen que obtener un visado para poder llegar a Turquía. Para eso, el único camino es ir por tierra a la Embajada de Turquía que se trasladó a Yeda. Pero parece imposible acceder por estas carreteras bajo la inspección de distintos grupos combatientes a la frontera saudí atravesando las bombas, los conflictos, los ataques y los puestos de control. Aunque se llegue a la frontera saudí, no hay ninguna garantía para poder entrar en Arabia Saudita.

Los jóvenes, que buscaron remedio en la desesperación, frecuentemente se reunieron en Saná. Se pusieron en contacto con la Embajada de Turquía en Yeda. No hubo más opción que llevar sus pasaportes a Yeda para obtener un visado. Finalmente, un estudiante se hizo voluntario para llevar todos los pasaportes a Yeda. Los jóvenes comenzaron con una gran esperanza a recoger los pasaportes de los estudiantes en Yemen. Pero no duró mucho su esperanza. El estudiante voluntario no pudo atreverse a transportar los pasaportes a Yeda pasando por las ciudades yemeníes bajo las bombas intensas y se desistió.

En este momento cuando se agotaron completamente las esperanzas, Marwa se hizo voluntaria a llevar los pasaportes a Yeda teniendo la conciencia “cuando se pregunta quién está, yo estoy sin mirar a la derecha e izquierda”. La familia de Marwa se preocupó mucho por la decisión de su hija e intentó disuadirla. Le pidió que si se trasladaría a Yeda, llevara sólo su pasaporte ya que sería menos arriesgado. Pero Marwa insistió en su decisión ya que sabía que el futuro de los estudiantes que ganaron la beca dependía completamente de ella. Los estudiantes recogieron 90 pasaportes gracias a una organización rápida de sus familias. No se pudo ponerse en contacto con algunos estudiantes. Además, algunos estudiantes no entregaron sus pasaportes a Marwa justificando que Marwa no podría culminar este viaje, y aunque lo completara, no podría entrar en Arabia Saudita con tantos pasaportes.

Nuestro embajador Fazlı Çorman se mostró muy feliz por esta decisión de Marwa. Pero le relató una y otra vez los riesgos de lo que estaba haciendo. Le expresó que llevar tantos pasaportes podría poner en riesgo su vida en caso de que tuviera una búsqueda policial. A pesar de todas estas posibilidades, le precisó que le podría entregar un escrito de que “ganó la beca de Turquía y estaba trasladándose a Yeda con otros pasaportes para que fueran solucionados los trámites de visado de los ganadores de beca”.

Marwa salió al camino teniendo los rezos de su familia, otros estudiantes y sus familias. Avanzó en los territorios yemeníes hasta la frontera saudí a lo largo de dos días. Quizás no se quedara en mitad de un conflicto o bajo un bombardeo en el camino gracias a los rezos. Quizás en muchos puestos de control, no tuviera una búsqueda detallada ya que fue una estudiante, según la cultura instalada yemení. En torno a las 10 de la mañana, llegó a la aduana yemení. Pero tuvo una cola muy larga por delante de ella. Si esperara esta cola, sería imposible que el turno le tocara a ella. Habló con los funcionarios yemeníes, y atravesó de una manera la aduana. Con su mochila en la espalda y con los pasaportes, el futuro de 90 estudiantes, caminó hacia la aduana saudí.

 

No puedes entrar sin un “miembro familiar varón”…

No fueron tan fáciles los trámites en la aduana saudí. Los funcionarios no creyeron en Marwa. Se enfadaron con ella, y le dijeron que aquel día no podían hacer nada, y que volviera a venir el día posterior. ¿Qué podría hacer a solas una chica en mitad del desierto? Marwa volvió a ponerse en contacto con la embajada. La embajada envió un fax sobre este asunto. Esta vez, los funcionarios saudíes le expresaron a Marwa que no le podían permitir que entrara en Arabia Saudita sin compañía de un miembro familiar varón (esposo, padre, hermano, etc.). Marwa les dijo una y otra vez que no se trasladó a Arabia Saudita para una peregrinación, que no se quedaría más de tres días en este país, y que volvería rápidamente a su país tras los trámites de pasaporte. Aunque los funcionarios no se mostraron convencidos, escribieron en un papel oficial un nombre como miembro familiar varón, y a consecuencia de una lucha de 9 horas, le permitieron a Marwa entrar en el país.

El personal de la embajada recibió a Marwa con gran felicidad y entusiasmo. Se trabajó intensamente durante tres días, y se realizaron los trámites de visado.

Pero aún no se acabaron las dificultades para Marwa. El camino de vuelta fue tan peligroso como el de ida. En regreso, el autobús en lo cual viajaba Marwa se salvó de las bombas sólo con unos minutos. El autobús apenas llegó a Saná atravesando los desiertos, las carreteras secundarias y teniendo muchas esperas.

Actualmente, Marwa es mi estudiante en la Universidad de Yıldırım Beyazıt. Otros estudiantes también cursan con éxito en Turquía para contribuir a sus países.

Dedico esta historia a aquellos que critican todo, además insultan, que merecen mucho más por sus impertinencias, pero que dicen “ya no se puede vivir en este país, me voy” ante una pequeña crítica contra sí aunque no se trasladan a ningún lugar.

Programa preparado por el Prof. Dr. Kudret BÜLBÜL, el decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Yıldırım Beyazıt en Ankara



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