La gira por el Golfo del presidente turco y Turquía

La crisis de Qatar se ha estallado como una crisis artificial provocada por los dinámicos interiores y exteriores

La gira por el Golfo del presidente turco y Turquía

La gira por el Golfo del presidente turco y Turquía

La crisis del Golfo, que ha estallado con el bloqueo impuesto a Qatar y que continúa afectando a la región de Oriente Medio, se puede evaluar como reflejos regionales de las luchas de fuerzas globales después del presidente estadounidense Donald Trump. EEUU, por un lado, se esfuerza para aumentar su efecto contra las fuerzas como Irán y Rusia en Siria, por otro lado, ha comenzado a desarrollar una nueva ficción estratégica en la región de Golfo, que es el centro de energía. Se observa que los parametros estratégicos de EEUU sobre el Golfo se forman en el marco de los objetivos tales como rodear a Irán, aumentar su potencia política y económica y ordenar su geopolític energética en la región. Pero, no se deben descartar las razones originadas de los dinámicos regionales de la crisis de Qatar, ya que una de las raciones más importantes de las intervenciones políticas regionales de las fuerzas globales son los conflictos de interés y luchas de fuerza de las fuerzas regionales entre sí.

La crisis de Qatar se ha estallado como una crisis artificial provocada por los dinámicos interiores y exteriores. Cuando se observan los dinámicos interiores, el hecho de que Qatar tenga relaciones buenas con Irán al contrario de otros países golficos, ante todo de Arabia Saudí, apoye a Hamas en la cuestión palestina y apoye al presidente derrocado egipcio Morsi y a la Organización de Hermanos Musulmanes, coloca a Qatar a una posición diferente de sus vecinos en la política exterior. Por otro lado, Arabia Saudí se considera a si mismo como el país líder del Golfo, y se enfoca en las actividades de parar a Irán que ha comenzado a afectar a Irak, Siria y Yemen. Por estas razones, Arabia Saudí pidió que Doha cortara sus relaciones con Teherán y entrara en su eje.

En este marco, principalmente Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y otros países árabes pidieron a Qatar cumplir con una lista de demandas de 13 artículos, entre ellos el cierre de la cadena Al Jazeera, la suspensión de las relaciones diplomáticas con Irán, el cierre de la base construida por Turquía y la retirada de los soldados. Pero, Qatar, rechazando las demandas, declaró que nunca se rendirá. Por suspuesto que el apoyo de Turquía a Qatar contribuye también a esta postura dura del país. Ya que Turquía ha proporcionado cada tipo de apoyo político, diplomático y militar después del estallido de la crisis. Además se puede decir que el apoyo activo de Turquía ha impedido una posible intervención o guerra contra Qatar.

Pero, la política activa de Turquía no fue bastante para poner fin a la crisis a pesar de impedir la subida de la crisis. Por eso que Turquía ha ejecutado actividades de intermediación y ha buscado una solución política y diplomática en la región para resolver la crisis vía diplomacia. Entonces las guerras regionales causan costos mayores no sólo a las facciones relacionadas sino también a los países vecinos. Turquía, que soportó graves facturas políticas y económicas como lo ocurrido en las guerras de Irak y Siria en los próximos períodos, ha agotado su paciencia a los costes de una nueva guerra regional. En este marco, hace unas semanas el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavuşoğlu, se trasladó a la región de Golfo a fin de encontrar una solución pacífica. Y luego Turquía hizo el llamado de encontrar una solución diplomática al ponerse en contracto con Riad. El 22 de junio el presidente turco Recep Tayyip Erdogan conversó por teléfono con el rey saudí Salman y le expresó que Turquía quiere que el problema se solucione por vía de paz.

El presidente Recep Tayyip Erdogan realizó una visita oficial a Arabia Saudí, Kuwait y Qatar el 23 y el 24 de julio tanto para revelar la importancia dada por Turquía a la paz, prosperidad y seguridad del Golfo como para aumentar las oportunidades de cooperación económica y política regional. Si la crisis del Golfo se evalúa con el último viaje del presidente Erdogan, es muy importante por haber sido mostrado que Turquía no se quedará callada ante los problemas regionales que le interesan. Además, puso de relieve concretamente la postura y la voluntad de Turquía a la cesación de la crisis por vía pacífica. Adicionalmente la política activa de Turquía en la crisis de Qatar es una prueba importante por el aspecto de que Ankara muestra su fuerza de balance geopolítico en las estrategias regionales. Por ahora la primera prueba impidió la subida de la crisis.



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