La era de “relaciones en conjunto” entre Turquía y Rusia

La Cumbre Putin-Erdogan, realizada el 3 de mayo de 2017 en la ciudad rusa de Sochi, ha dado pie a la apertura de nueva página en las relaciones turco-rusas a corto plaz

La era de “relaciones en conjunto” entre Turquía y Rusia

La era de “relaciones en conjunto” entre Turquía y Rusia

La Cumbre Putin-Erdogan, realizada el 3 de mayo de 2017 en la ciudad rusa de Sochi, ha dado pie a la apertura de nueva página en las relaciones turco-rusas a corto plazo. Puesto que en las negociaciones se abordaron muchos temas importantes tales como energía, industria de defensa, agricultura y tecnología espacial, estrategia, seguridad, turismo y cultura, y en todos los temas se ha logrado acuerdo, excepto algunos problemas pequeños. En las declaraciones después de la cumbre ambos líderes indicaron que se completó la “normalización” en las relaciones turco-rusas y ya se ha alcanzado el nivel de “relaciones en conjunto”. Pero se superaron tiempos angustiados y las relaciones entre los dos países se sometieron a muchas pruebas rígidas para alcanzar este resultado.

Cuando se consideran históricamente las relaciones, hay un curso de relaciones con altibajos entre Turquía y Rusia. Ambos países son los países fuertes que tienen la profundidad histórica y geográfica de la geografía eurasiática. Uno es una potencia global y el otro es una potencia regional que intenta ser una potencia global. Una cadena de sucesos ocurridos recientemente ha llevado a la agenda internacional las relaciones turco-rusas. El hecho de que se derribase un avión de caza ruso SU-24 por los aviones turcos en la frontera siria el 24 de noviembre de 2015, causó una crisis profunda entre los dos países. A continuación el asesinato del embajador ruso en Ankara, Andrey Karlov, el 19 de diciembre de 2016 y las operaciones militares como el Escudo del Éufrates y el Escudo del Tigris en Siria causaron problemas políticos y estratégicos entre los dos países.

Pero Moscú se dirigió a nuevas búsquedas después de que los países de la Unión Europea y EEUU aplicasen sanciones económicas y políticas a Rusia por la crisis de Crimea y que la OTAN intentase rodear enviando soldados y armas a Polonia y países bálticos en las cercanías de Rusia regresando a su antigua estrategia general. Rusia por un lado asumió el liderazgo del Bloque Eurasiático, por otro lado, quiso mejorar la cooperación con Turquía a fin fortalecer este bloque. Ankara, que sufrió presiones semejantes por parte del Bloque Occidental y los países de la Unión Europea, no omitió aprovecharse del triunfo de Moscú para balancear Washington y Bruselas. Para realizar esta meta el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, contribuyó al deshielo entre Moscú y Ankara con una carta de disculpa escrita el 27 de junio de 2016.

Desde el período de la carta hasta la cumbre del 3 de mayo, Erdogan y Putin se reunieron por quinta veces. Este tráfico de diplomacia continuó con muchas reuniones realizadas por los ministros de ambos países y además se congregaron los jefes de Estado Mayor. En dichas reuniones celebradas en un amplio paraguas como los temas económicos, políticos, militares y socioculturales no se pudo alcanzar el resultado deseado. Especialmente los temas militares, estratégicos y de seguridad son las áreas que causan problemas entre los dos países. Esta situación se estalla especialmente en las políticas sobre Siria. Rusia por un lado suministra armas y apoyo logístico a los elementos terroristas como PKK/PYD y YPG, pero, por otro lado, se opone a la Operación Escudo del Tigres lanzada por Turquía en el norte de Irak y el norte de Siria para defender su seguridad. Pero, los desacuerdos militares y estratégicos no impiden que los países hagan cooperación en otras áreas. Esta situación muestra que el método “compartimentalización”, un modelo olvidable en las relaciones bilaterales, funciona bien entre Turquía y Rusia. En este modelo de relaciones no se da oportunidad de que los problemas, que tienen soluciones, no cierran las áreas positivas que tienen soluciones fáciles.

En conclusión Rusia es un estado cuya tradición diplomática es muy fuerte. Es una potencia que se aprovecha de las relaciones mayor estado-pequeño estado con habilidad, pero al mismo tiempo, muy fuertemente. Por eso, necesita un paradigma político multifuncional y multidimensional en la ficción política que se sigue contra este tipo de país. Cuando se rompa el balance, Rusia nunca se dudará de utilizar la ficción de juego a favor de sí mismo y en contra de su aliado.

Programa preparado por el Profesor Mustafa Sıtkı Bilgin



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