“Turquía es más fuerte un año después del golpe de estado”

La economía turca se recuperó rápidamente de las réplicas de la fallida asonada y registró un crecimiento de 5% en el primer trimestre de 2017

“Turquía es más fuerte un año después del golpe de estado”

Ibrahim Kalın – Portavoz de la Presidencia de la República de Turquía (DailySabah – 15.07.2017)

Un año ha pasado desde aquel día oscuro cuando los gülenistas anidados dentro del ejército turco intentaron hacer un golpe de estado sanguinario en Turquía. Sus planes de cuarenta años en la elaboración del golpe, sin embargo, quedaron desmoronados en menos de 24 horas gracias a la voluntad del pueblo. Es raramente visible tal momento de fuerza popular en la historia moderna.

Cada vez que los ciudadanos turcos se acuerdan del fallido golpe del pasado verano, recuerdan a 250 individuos inocentes martirizados a manos de los golpistas y a más de 2.000 otros quienes sobrevivieron el ataque con heridas. Los padres se acuerdan de tener que explicar a sus hijos qué era exactamente un golpe de estado y por qué los hombres armados con uniformes de tropas turcas estaban disparando a la gente a quien tenían que proteger. Cómo nos unimos como un pueblo y repelimos una intentona golpista son una fuente orgullo para nosotros. En contraste, ha habido un esfuerzo coordinado desde que se terminó oficialmente la asonada por restarle importancia a lo que se produjo y en vez de ellos enfocarse en los pasos tomados por el Gobierno turco para prevenir futuros ataques de los asalariados del Grupo Terrorista Gülenista (FETÖ). Pero la narrativa que están instando en contra de Turquía no cambia los hechos sobre el terreno. Sin considerar sus puntos de vista políticos, género y estatuto, el pueblo turco ha escrito la historia a lo largo de los doces meses pasados pudiéndose erizar sobre sus propios pies frente a esta infamante ofensiva contra su democracia, libertad e independencia.

Declarando un estado de emergencia y descartando a los conocidos asalariados de la FETÖ de las oficinas públicas, el Gobierno privó a los terroristas de las fuerzas oficiales y recursos públicos que los mismos abusaban para financiar e implementar sus planes malignos durante años. La alegación de que Turquía como un aliado de la OTAN podría hacer frente un riesgo de seguridad después del arresto de los golpistas en el ejército resultó totalmente incorrecta. En contrario, el ejército y la policía turcos están ahora recuperándose del virus de la infiltración gülenista y ofreciendo sus servicios a su pueblo y nación de la manera que tiene que hacer. Era gracias a nuestros esfuerzos que el ejército turco pudo lanzar la operación Escudo del Éufrates y dar un golpe grande a los terroristas del DAESH en el norte de Siria justo seis semanas después del fallido golpe. Al mismo tiempo, Turquía tomó significativos pasos en contra de otros grupos terroristas – incluyendo el PKK – parando el flujo de reclutas y recursos financieros para los terroristas. De igual manera, la economía turca se recuperó rápidamente de las réplicas de la fallida asonada y registró un crecimiento de 5% en el primer trimestre de 2017. Además, el Índice BIST 100 ganó casi un 30% desde enero batiendo récords y beneficiando a inversores. Mientras tanto, nos estamos moviendo hacia mega-proyectos incluyendo la construcción en Estambul del aeropuerto más grande del mundo y un puente intercontinental en Dardanelos.

Finalmente, la noche del fallido golpe de estado millones de nuestros hermanos musulmanes en Asia Central, América del Sur, Indonesia y África estaban con Turquía y rezaban por nuestra prosperidad y paz. Inmediatamente después de la intentona golpista, muchas publicaciones del mundo islámico y gran número de líderes musulmanes anunciaron abiertamente su apoyo para Turquía. Millones de personas afluyeron a las plazas públicas reuniéndose en las mezquitas para expresar su amistad con el pueblo turco. No obstante, la completa falta de respuestas de la mayoría de los países occidentales, su fallo en demostrar hasta una mínima solidaridad y sus declaraciones ambiguas atrasadas llegaron de una forma reflexionadora, para decir lo menos.

Turquía ha estado tomando pasos grandes en la arena internacional desde el fallido golpe del verano pasado. Si bien la decisión de ciertos países europeos de otorgar asilo para los golpistas y sus cómplices está avivando la tensión. Turquía y la Unión Europea han estado intentando hacer un diálogo constructivo para reanimar las negociaciones de membresía. Con los proceso de Ginebra y Astaná, Turquía está jugando un papel clave en inmovilizar la sangrienta guerra en Siria y buscando una solución política para el conflicto que ya se ha cobrado la vida cientos de miles de inocentes. Turquía continúa diversificando y expandiendo su panorama de política exterior en África, Oriente Medio y América Latina.

Para inversores y gobiernos también, Turquía permanece como un lugar donde los mismos pueden encontrar amigos y aliados con quienes pueden trabajar en proyectos de beneficio mutuo. Sin embargo, es importante que el mundo entienda el hecho de que nuestros esfuerzos por hacer que todos los organizadores del golpe, incluidos los cabecillas de la FETÖ, comparezcan ante la justicia son innegociables. Procesaremos a todos los responsables de acuerdo con las leyes permaneciendo completamente leales al imperio de la ley.

Debemos recordar que la asonada gülenista era al mismo tiempo un acto de invasión en términos más amplios. No sólo invadiendo las vidas de la gente e instituciones del estado, sino también las mentes y corazones de la gente anatoliana que permanece como una esperanza para millones de personas quienes quieren un mundo más justo y humano. Quienes cobijan a los gülenistas y buscan vías para justificar sus actos de traición malévolos para un puñado de criminales apocalípticos corren el riesgo de perder a este pueblo noble y un país clave.



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